La conciencia de una sola tierra : Greenpeace

LA CONCIENCIA DE UNA SOLA TIERRA

Greenpeace – Tercera entrega

Corría el año de 1971 cuando un grupo de activistas, hippies, intelectuales de diversas profesiones se embarcaron para oponerse a las pruebas nucleares que se llevarían a cado en el archipiélago de Amchitka (Alaska) al norte de Canadá que en el peor de los casos podría desatar un maremoto, su lema fue: “queremos paz y queremos que sea verde”, en el viaje decidieron parar en el puerto de Akutan una aldea de pescadores de Alaska con una estación abandonada de caza de ballenas, los enormes huesos abandonados actuaron como un presagio de su futuro, los improvisados marineros fueron interceptados y la prueba nuclear no se pudo impedir pero lograron un gran objetivo: Crear conciencia, sus comunicaciones impactantes motivaron diversas manifestaciones y Estados Unidos se vio forzado a prometer que aquella sería la última prueba nuclear que se realizaba en las islas Aleutianas y hasta el día de hoy es una reserva. Sin pretenderlo crearon el movimiento ecológico más grande del mundo: Greenpeace.

La filosofía de Greenpeace desde sus orígenes se basó en la confrontación no violenta, crear grandes espectáculos que influenciaran las masas, establecer alianzas, difundir imágenes que desataran controversias y establecieran pactos mediáticos, usar el poder de los medios de comunicación para retar a las grandes industrias a cambiar sus métodos negligentes de operación. El movimiento es un fenómeno multigeneracional, nació por la preocupación de un grupo variopinto de activistas con pocos recursos, hoy está presente en los cinco continentes y 42 países, sus creadores atestiguan que muchas fueron las lecciones aprendidas en el transcurso de los años pero la más grande fue no aferrarse al poder: “es difícil bajarse del barco pero es la única forma de no desviarse de los principios”.

Bob abandonó el activismo tradicional y en su carrera de periodista volcó su atención a lo que se considera el desafío más grande de la humanidad, la deforestación, la energía nuclear, los tóxicos todo se une en un fenómeno sin precedentes: El cambio climático.

El problema del derretimiento de los glaciares no solo afecta a los osos polares, en el pasado el sol caía sobre el hielo que actuaba como un espejo y los rayos rebotaban, en su ausencia el calor se concentra en el agua generando aire caliente y húmedo: el caldo de cultivo de grandes tormentas y severos huracanes. En pocas palabras si se derrite el hielo se presentarán lluvias torrenciales, maremotos, además esto sucederá con más violencia en las regiones donde suele acontecer pero también en lugares impensables, cuya logística no está acostumbrada ni preparada para enfrentar estos desafíos.

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